La Siberia y Vegas Altas sufren el octavo atraco a un banco en un año


Un individuo que llevaba el rostro tapado atracó ayer a punta de pistola una sucursal de Banesto en Villanueva de la Serena y huyó con un botín de entre 4.000 y 5.000 euros. Un atraco, que supone el octavo de una sucursal bancaria situada en las comarcas de Vegas Altas y La Siberia en el periodo de un año.

Este robo de Villanueva tuvo lugar pasadas las 8.30 de la mañana en la oficina ubicada en el número 164 de la calle Hernán Cortés, cuando un individuo entró en la misma con el rostro cubierto y esgrimiendo una pistola, según fuentes policiales.

En concreto, el ladrón aprovechó que entraba un cliente para acceder detrás de él al banco. La Policía Nacional apunta que, tras hacerse con el botín, éste encerró en el despacho del director al único empleado y al cliente que estaban en ese momento en las instalaciones, emprendiendo posteriormente la huida a pie.

Al parecer, varios testigos de negocios de alrededor señalaron que el presunto autor del atraco vestía «un pantalón de chándal blanco con listas y un chaquetón». De hecho, poco después del suceso, un vecino de la zona vio a un individuo con chándal blanco por las inmediaciones y avisó a la Policía, pero la búsqueda fue en vano.

En la mañana de ayer, agentes de la Policía Judicial se encontraban recabando pruebas en la sucursal, de la que colgaba un cartel avisando a los clientes de que la oficina se encontraba cerrada por «motivos de organización».

Al parecer, la cámara de vídeo de la entidad bancaria captó la imagen del autor del atraco y con ella ya trabaja la Policía.

Tres, en enero

Este de Villanueva de la Serena es el octavo atraco con intimidación sufrido por entidades bancarias de las comarcas de Vegas Altas y La Siberia en un año, y el tercero en este mes. Unos datos que están generando cierta psicosis entre los empleados de banca de la zona.

Hay que recordar que el 15 de enero de este año fue un cliente el que abortó el atraco que intentaba perpetrar un individuo en la Caixa Geral de Navalvillar de Pela, al abalanzarse sobre el atracador. Fruto de ese acto heroico fue detenido por la Guardia Civil el presunto autor del robo y su compinche, que le esperaba en las inmediaciones de la entidad en un coche para emprender la huida.

El 2 de enero de este año fue la sucursal de Caja de Extremadura de la calle Juan Casado de Don Benito la que fue objeto de un robo. En esta ocasión fue un encapuchado el que, presuntamente con un arma blanca, atracó la entidad a mediodía.

Cinco, el pasado año

El 4 de diciembre de 2007 fue robada a punta de pistola la oficina de Caja Rural de Extremadura en Medellín. El suceso tuvo lugar en torno a la una del mediodía y al atracador le recogió otro que le esperaba fuera en un coche, en el que huyeron a toda velocidad. Los dos lograron llevarse varias bolsas con dinero, aunque algunas se les quedaron por el camino después de que un policía local les diera el alto disparando al aire.

Ese atraco en Medellín puso fin a varios meses sin robos bancarios, ya que, hasta entonces, el último que se recordaba era el que tuvo lugar el 19 de abril de 2007 en la sucursal de Banesto de Entrerríos. En esa ocasión los autores fueron dos tipos, también encapuchados, que huyeron en un coche. Sin embargo, sufrieron un accidente, al salirse su vehículo en una curva en la carretera que une Entrerríos con Villanueva de la Serena. Del accidente salieron ilesos y huyeron a pie, atravesando a nado el río Zújar.

No obstante, el amplio dispositivo montado por la Benemérita, que movilizó a unos cuarenta agentes, acabó con la detención de uno de los ladrones, escapando el otro del cerco policial.

El 6 de febrero de 2007 tuvieron lugar otros dos atracos el mismo día, aunque, al parecer, y según informó la Delegación del Gobierno, no tuvieron relación alguna. Por un lado, dos hombres con la cabeza cubierta atracaron a primera hora de la mañana la sucursal de Caja de Badajoz, también en la calle Hernán Cortés de Villanueva, de la que se llevaron unos 40.000 euros de botín. Los ladrones encañonaron a las empleadas con una pistola y luego se fugaron en un coche, en el que les esperaba un tercer individuo.

Poco después era un tipo con la cara cubierta con un pasamontañas el que atracaba una sucursal, también de Caja de Badajoz, en la localidad de Valdecaballeros. Éste amenazó con un cuchillo a la empleada y se llevó unos 4.500 euros, no obstante, a la media hora era arrestado tras montarse un rápido y efectivo dispositivo por parte de la Guardia Civil.

El primero de los ocho atracos citados fue perpetrado a las nueve de la mañana del 15 de enero del pasado año en una sucursal de Caja de Badajoz en La Coronada. Dos fueron los autores, uno de ellos empuñaba una pistola y el otro blandía un cuchillo. Tras el robo huyeron en un coche blanco.

En conclusión, los bancos de Vegas Altas y La Siberia se han convertido en los últimos 12 meses en un campo abonado para los ladrones. Y sólo cuatro de ellos han sido detenidos.

El 16 y 17 de Febrero se celebrará la 4ª ruta Transextremeña


Zona FUENLABRADA DE LOS MONTES A CAÑAMERO
Dificultad: MEDIA- ALTA (imprescindible experiencia)
Derechos 125 €uros todo incluido
Organiza Agustin Guijarro y Julio Solana
Telefono 659001156

Días 16 y 17 de Febrero de 2.008
(solo quad´s y atv´s)
DIFICULTAD: MEDIA – ALTA
(Imprescindible experiencia)

Sábado Día 16: descarga de los vehículos en la explanada de la Piscina Municipal de Fuenlabrada de Los Montes. A las 8:00 recepción e inscripciones de pilotos y desayuno en el bar de la Piscina, Salida a las 9:00 h. hacia la Reserva de Cijára con maravillosos paisajes, mucha fauna y naturaleza; ponemos gasolina en Puerto Rey, por caminos insinuantes, desfiladeros y túneles llegamos a la Estación abandonada de Minas de Santa Quiteria. Descansito y comida campera.
Salimos hacia Puerto de San Vicente, Alía, Guadalupe y Cañamero con muy bellos parajes y si todo va medianamente bien ya llegaremos de noche. Nos instalamos en el Hotel y pisos Ruiz Torres ** y nuestras maquinas en las bodegas.
Cena de anécdotas y mucha marcha. Ultima copa a las 4 que ahí que dormir por lo menos 5.

Regreso Domingo día 17, Desayuno 9:30 Salida a las 10:00, vamos a las trialeras en Cañamero, continuamos hacia la finca Almansa y bajamos por el Río Guadalupejo hasta Castilblanco, y celebramos la comida de despedida en el nuevo Albergue Juvenil. Continuamos hacia Fuenlabrada de Los Montes que se hace de noche, y de allí cada mochuelo a su olivo, y hasta el año que viene.

OBLIGATORIO: papeles y protecciones
DISPONEMOS de furgoneta de apoyo y carro escoba
PLAZAS LIMITADAS: para 50 pilotos por orden de pago.
INSCRIPCIÓN: 125 €uros todo incluido
TRANSFERENCIA A: Agustín y Julio 2010 0099 54 1386979300
En el concepto indicar el nombre y teléfono
FOTOCOPIA DEL RESGUARDO AL FAX 924 62 64 75
ULTIMO DIA DE PAGO: Viernes 9–02–08
Esta excursión organizada por AGUSTÍN 659 00 11 56 y JULIO 616 98 17 55,
está autorizada por el Servicio de Conservación de la Naturaleza, Consejería de Medio Ambiente de Mérida (Badajoz).

El Programa ‘Plantabosques’ llega a Herrera del Duque el 1 de Febrero


Alrededor de medio centenar de voluntarios participarán este fin de semana la Sierra Grande de Hornachos en la segunda parada de este año del programa ‘Plantabosques’, una iniciativa conjunta de Adenex, el Instituto de la Juventud de Extremadura y la Dirección General del Medio Natural.

El V Programa ‘Plantabosques’ se inició el pasado fin de semana en Berlanga, y tras pasar por Hornachos, estará en Herrera del Duque del 1 al 3 de febrero, en Valencia de Alcántara del 8 al 10, en Portugal del 15 al 17, y en Villuercas – Ibores, del 22 al 24. En marzo, el programa continuará el primer fin de semana en La Vera, del 7 al 9 en Monfragüe, y terminará en la Sierra de Gata del 14 al 16 de marzo.

Mañana se presenta ‘Cruz y caudillo. Campo de concentración de Castuera’


Mañana, día 25, a las 19,30 horas, se presenta en el Centro Cultural Alcazaba el libro ‘Cruz y caudillo. Campo de concentración de Castuera’, del historiador Antonio López.

Este acto está organizado por la Delegación de Cooperación al Desarrollo y la Delegación de Educación y Formación del Ayuntamiento de Mérida, y se incluye dentro del programa ‘Unidos en la diversidad’.

En la actualidad, y según explica el Ayuntamiento, se lucha para que el Campo de concentración de Castuera se considere Bien de Interés Cultural. Este trabajo es importante, porque pone de relieve el parecido entre nuestros centros de represión y los campos de concentración nazis.

En la presentación participarán también otros dos historiadores, que nos ayudarán a plantearnos el contexto histórico en el que se desarrolla este lugar de represión.

” Según López Rodríguez, el campo de concentración de Castuera empezó a construirse en marzo de 1939 y se terminó a mediados de marzo de 1940 y, a fecha de 22 de abril de 1939, los historiadores contabilizan 5.950 prisioneros.

Señaló que era ‘un campo en la retaguardia’ que albergaría más tarde buena parte de los prisioneros de otros campos provisionales de la provincia de Badajoz, situados en Casas de Don Pedro, Siruela, Fuenlabrada de los Montes y Castilblanco.

También acogió a prisioneros de la provincia de Ciudad Real (Chillón, Almacén) y otro recluidos en la provincia de Córdoba (Los Blázquez).

Estos campos acogían la llegada de los prisioneros del ejército republicano vencido y los civiles que regresaban a los pueblos.

López describió en su intervención las funciones clave del campo de Castuera: clasificación de la disidencia, reeducación en los valores del nuevo régimen y represión.

Además, destacó las condiciones infrahumanas de estos espacios, lo que provocaba numerosas enfermedades.

A pesar de que la comarca pacense de La Serena sufrió en primera línea la represión, todavía el número de muertes está por concretar, explica este historiador.

La información de la que disponen los investigadores es dispersa, sirviéndose de fuentes orales de supervivientes y familiares y de otras escritas, como los registros civiles y la documentación procedente de los archivos militares generales y de los de justicia, por lo que siguen trabajando, dijo, en la recopilación de datos”.

Esperando a las ciudades mixtas


Por el momento, parece que el ‘boom’ de campos de golf que muchos auguraban tras el decreto de ciudades mixtas no se ha producido por el momento.

En febrero del año pasado se aprobaba en el Consejo de Gobierno de la Junta esta norma, que permitía la construcción de segundas residencias en zonas rústicas, a condición de que parte de ellas sean para personas mayores y familias cuidadoras. Es decir, un porcentaje de esas viviendas serían adosados dobles, en las que vivirían personas mayores y al lado una familia joven que la cuidaría.

Según informó el verano pasado el Ejecutivo regional, en aquel momento tenía encima de su mesa 17 proyectos de urbanizaciones y campos de golf que querían acogerse a ese decreto autonómico.

De ese número, nueve se consideraban viables en principio, aunque algunos todavía tenían que completar parte de la documentación. Los otros ocho, «sin estar descartadas del todo», presentaban problemas de ordenación territorial o ambientales. La normativa sólo exigía que, además de la viviendas, hubiera un hotel de cuatro estrellas y 50 habitaciones, más zona de restaurante. Sin embargo, casi todos los proyectos que se conocían optaron por la construcción de un campo de golf de 18 hoyos.

Sin embargo, lo cierto es que los únicos de estas características que han pasado por el filtro de medio ambiente son realmente iniciativas anteriores que se sumaron a este decreto con posterioridad por las ventajas que ofrecía. Se trata de los campos de Plasencia, Castilblanco y Valdecañas. Se tiene constancia de otras tres iniciativas que presentaron documentación a la Agencia de la Vivienda, ya disuelta, para ser ciudades mixtas, pero que no han presentado aún declaración de impacto ambiental. Son los situados en Medellín (18 hoyos), Olivenza (9) y Fregenal (también 9 hoyos).

Cruz Roja inicia un programa para la mejora y cuidado del Guadiana


La Cruz Roja Española en Extremadura continúa desarrollando su Plan de Medio Ambiente con un nuevo proyecto que bajo el lema ‘Moviéndonos por el Río’, pretende que los ciudadanos se conviertan en protagonistas del control y mejora del río Guadiana.

Consta de distintas actividades como una charla informativa en el día previo a la ruta por el Río en la que se realizaran, entre otras acciones, reconocimiento del entorno y limpieza de riberas, identificación de especies vegetales y animales autóctonas e invasoras y actividades de diagnóstico para el control de la calidad de las aguas, informó Cruz Roja en una nota.

Durante los fines de semana de enero y febrero, se desarrollarán estas acciones en distintos puntos del Guadiana a su paso por las localidades de Herrera del Duque, Villanueva de la Serena, Don Benito, Montijo, Mérida y Badajoz, con grupos de hasta 50 personas que previamente pueden inscribirse en la dirección de correo electrónico medioambientextremadura@cruzroja.es, o en cualquiera de las asambleas locales de Cruz Roja en las citadas localidades.

La primera acción de “Moviéndonos por el Río”, tendrá lugar este fin de semana, con una charla informativa en la sede de Cruz Roja en Badajoz (Calle Museo, 5), a partir de las 17.00 horas y mañana, sábado, 19 de enero, a partir de las 10.00 horas en “El Embarcadero” del Guadiana (junto al Puente de la Autonomía), tendrá lugar la ruta por este tramo del río a su paso por la capital pacense.

Según la responsable de Medio Ambiente de Cruz Roja, Ana Pavón, el valor de los ríos es nuestro motor de arranque puesto que tienen una relación directa con la calidad de vida, determinan la economía, hacen posible el transporte, proporcionan el agua necesaria para beber, para producir energía, para regar cultivos y para infinidad de usos recreativos.

Pavón matizó, además, que el uso que se hace del río, es el que acaba deteriorando, tanto la calidad de sus aguas, como la vegetación o la fauna que vive asociada a sus riberas. Por ello hizo un llamamiento a la participación ciudadana basada en el conocimiento y la información, “la herramienta más potente para el uso sostenible de estos bienes comunes”, según dijo.

Peñalsordo, en la frontera de La Mancha


Sinforiana deja sobre la mesa la olla con el cocido y anima a los comensales: «Sírvanse ustedes, que yo para lo fino es que no valgo». Los garbanzos de este cocido son gloria bendita y los han cultivado en la finca El Naranjo. Aquí mismo, en Peñalsordo… Curioso nombre el de este pueblo… El cocido de Sinforiana lleva también oreja de cerdo, hueso de jamón, morcilla de lustre, en fin, lo propio en Extremadura con un añadido peculiar de estas tierras, la tortilla: un preparado a base de jamón, perejil, huevo y miga de pan que lo mismo se le echa a las habichuelas que a las lentejas o a estos garbanzos de El Naranjo.

Estamos alejados de casi todo. En Extremadura, sí, pero a más de dos horas de Cáceres y Badajoz. La Mancha queda ahí al lado, a la vuelta del Peñón Pez, un montículo insolente y poderoso en cuya cima, dicen, hay un charco en forma de pez. Peñalsordo está donde La Serena quiere ser La Siberia. Se encuentra en tierra de pantanos, a un paso del agua inabarcable.

Según el censo de 2005, cuenta con 1.343 habitantes. Esta zona suroriental de Extremadura es la que más habitantes pierde en la región. Entre 2000 y 2005, Castilblanco vio cómo su población disminuía un 17’3%, en Puebla de Alcócer caía un 14%, un 10’5% descendía en Valdecaballeros y Peñalsordo se convertía en el tercer pueblo con más descenso porcentual de la provincia: un 11’2%.

La vida por aquí nunca ha sido fácil. Basta escuchar a Sinforiana narrar su vida: «Mi madre me parió en el campo, sin ayuda ninguna. Vivíamos en la finca La Yunta, en la Casita del Águila, por la carretera de Almadén, a la izquierda después de pasar Capilla. Mis abuelos y mis padres fueron pastores de ovejas y yo viví en un chozo hasta que me casé».

Sinforiana Jiménez tiene 71 años. Su marido, Faustino Aliseda, ha cumplido los 72. Esta mañana de invierno varean juntos la aceituna de su olivar en compañía de su hija Teresa y su yerno Cándido. Después, el cocido. «Coman, coman con nosotros, ahí tienen un plato y sírvanse ustedes, que yo para lo fino no valgo». La finca tiene una casita muy apañada con chimenea y habitaciones. En una repisa, un transistor Lavis: pieza de museo. En lo alto, 300 botes de conservas caseras hechas por Sinforiana: de tomate crudo para guisar y de peras en almíbar y en agua para el postre.

«El año pasado recogimos 5.400 kilos de aceitunas, el anterior, 8.400 y este, ya veremos», detalla Faustino. Después, se acuerda de su padre, que era conductor de coches en la fábrica de harina. «Se murió muy joven, a los 28 años, del ‘mal dulce’, la diabetes. Yo tenía tres añitos. Mi madre se casó por segunda vez y a los nueve años, mi padrastro me llevó con él a trabajar de albañil. Y así hasta que me jubilé».

Sinforiana y Faustino se conocieron con 13 años, ella, y con 14, él. Aunque no hablan de conocerse. Dicen: «Nos empezamos a mirar». «Viví siempre en el campo. Solo fui un mes a la escuela, aunque escribo y leo; mal, pero lo hago», explica Sinforiana su aprendizaje de las letras antes de relatar su aprendizaje del amor: «Yo estaba en la finca haciendo queso y él vino a hacer una obra. Los mayores nos decían que íbamos para novios. En vez de reñirnos, encendían el fuego, pero solo con la mirada. Y así hasta que nos casamos a los 23 años».

Después, los hijos: Teresa, que trabaja en el ayuntamiento de Peñalsordo o de cocinera o limpiando casas… Y Faustino, trabajador social en el ayuntamiento de Badajoz. Vareando aceituna y reparando fuerzas con el cocido también está Cándido, el yerno, que es agente forestal y recuerda contar a su padre que en la posguerra iba por las casas pidiendo algo de pringue para la comida.

Años durísimos en la Extremadura alejada y fronteriza, casi manchega. Sinforiana ayudaba a la economía familiar confeccionando cojines. «Un hombre traía las telas y 100 mujeres de Peñalsordo hacíamos la costura. También cosíamos vestidos de ‘mariquita’ para las niñas».

El camino del azogue

Los hombres trabajaban de albañiles, en las huertas de la vega o en las minas de mercurio de Almadén. La mina ha marcado indirectamente la historia y la economía de Peñalsordo. Por el pueblo pasaba el camino del azogue por donde se llevaba este material y otros minerales desde Almadén hasta Córdoba y Sevilla. Siglos después, ya en el XX, el mercurio atrajo a peñalsordeños esforzados y resistentes como los Piqueras, Juan el Legionario o El Tremendo. Sus apodos lo dicen todo. Ganaban dinero porque entraban donde nadie entraba y barrenaban donde nadie barrenaba. «Eso se pagaba bien porque era arriesgado, pero no perdieron la salud aun con 80 años», se admira Cándido.

En la época del mercurio, las carreteras a Castuera, Don Benito o Badajoz eran infernales y el pueblo vivía más volcado hacia La Mancha. Los peñalsordeños iban a Almadén con la mejor fruta de sus huertas, que allí pagaban muy bien, sobre todo a primeros de mes. «En Almadén, los mineros tenían fama de gastar el diero como llegaba y aún siguen teniendo esa fama: a principios de mes, tienen mucho mercadillo, a finales, nada», ironiza Teresa.

Quien no iba a la mina ni tenía posibilidades en el pueblo, emigraba. Dicen que en Hospitalet hay más de Peñalsordo que en el propio pueblo. Hubo algo de emigración a Madrid, bastante a las ciudades extremeñas y poca o casi nada a las cercanas Córdoba y Ciudad Real. «Si es que aquí nunca nos hemos sentido andaluces ni manchegos, aunque estemos a un paso, siempre hemos sido muy extremeños», proclaman con orgullo los Aliseda.

Los vaivenes de la vida trajeron el pantano de La Serena a Peñalsordo y el fin de la abundancia a Almadén. Las minas de mercurio cerraron y las vegas feraces fueron inundadas por el pantano. Las expropiaciones se pagaron bien, pero el dinero se invirtió fuera del pueblo.

Hoy, en Peñalsordo se vive de la ganadería (muchas ovejas y algunas vacas) y de las pagas de jubilación. No hay cooperativa y la aceituna se vende en Cabeza del Buey, donde se encuentran también el centro de salud y el instituto. Las compras antes se hacían en Almadén, ahora se va más a Ciudad Real, «que ha crecido mucho», o a Don Benito, «que tardamos más o menos lo mismo».

Se quejan en Peñalsordo de que desde que han de acudir al hospital de Talarrubias, tienen problemas de combinación. «Hay que coger el coche o un taxi. Eso sí, te atienden muy bien. Pero no tenemos autobús. Sí salen a las 5’30 y a las 7’30 horas autocares a Don Benito y Badajoz y hay línea a Cáceres y Córdoba desde Cabeza del Buey, además de ferrocarril».

Peñalsordo, sin embargo, no parece estancado y, sobre todo, alberga una esperanza que puede suponer para el pueblo lo que ya supuso el camino del azogue. Se trata de la autovía de Levante, que, aseguran, pasará a un par de kilómetros del pueblo «y lo cambiará todo». Con la autovía llegará el turismo. Mientras tanto, se ha instalado un embarcadero en el pantano, pero con tan mala fortuna o visión que los pantalanes se han colocado en una zona de poco calado y las barcas encallan.

A la entrada de la localidad hay una fábrica de jamones y en el polígono industrial funcionan tres industrias o almacenes. Cuenta Peñalsordo con tres bancos y dicen que en el pueblo solo hay cuatro o cinco grandes capitales, aunque lo de Afinsa ha hecho mucho daño. «Ha enganchado a mucha gente», lamenta Faustino.

Opina Sinforiana que en el pueblo, antes, había más diferencias sociales. «Se notaba mucho quién era rico o pobre por el vestir. Además, en los bailes de La Paloma y ‘An C’a Villalón’ los medio ricos se apartaban de nosotros, de los medio pobres».

Hoy, los Aliseda no son ricos, pero sí se han convertido en un ejemplo de familia rural extremeña que progresa a base de esfuerzo. La abuela nació en un chozo y el abuelo era albañil a los nueve años, pero la vida de sus nietos es muy diferente. Faus, el varón, es técnico de sonido y trabaja en productoras de televisión, además de ser un reconocido Dj extremeño.

Su hermana Ana Isabel estudia Trabajo Social en Sevilla. María Teresa, la hija mayor de Teresa y Cándido es educadora social y Diana, la menor, sacó Matrícula de Honor en Bachillerato y hace Fisioterapia en Badajoz. Además, las dos han sido reinas de las fiestas de Peñalsordo. Sinforiana ofrece cocido y avisa humilde: «Sírvanse, que yo para lo fino es que no valgo». Pero en su mirada brilla un orgullo de familia.

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