Esperando a las ciudades mixtas


Por el momento, parece que el ‘boom’ de campos de golf que muchos auguraban tras el decreto de ciudades mixtas no se ha producido por el momento.

En febrero del año pasado se aprobaba en el Consejo de Gobierno de la Junta esta norma, que permitía la construcción de segundas residencias en zonas rústicas, a condición de que parte de ellas sean para personas mayores y familias cuidadoras. Es decir, un porcentaje de esas viviendas serían adosados dobles, en las que vivirían personas mayores y al lado una familia joven que la cuidaría.

Según informó el verano pasado el Ejecutivo regional, en aquel momento tenía encima de su mesa 17 proyectos de urbanizaciones y campos de golf que querían acogerse a ese decreto autonómico.

De ese número, nueve se consideraban viables en principio, aunque algunos todavía tenían que completar parte de la documentación. Los otros ocho, «sin estar descartadas del todo», presentaban problemas de ordenación territorial o ambientales. La normativa sólo exigía que, además de la viviendas, hubiera un hotel de cuatro estrellas y 50 habitaciones, más zona de restaurante. Sin embargo, casi todos los proyectos que se conocían optaron por la construcción de un campo de golf de 18 hoyos.

Sin embargo, lo cierto es que los únicos de estas características que han pasado por el filtro de medio ambiente son realmente iniciativas anteriores que se sumaron a este decreto con posterioridad por las ventajas que ofrecía. Se trata de los campos de Plasencia, Castilblanco y Valdecañas. Se tiene constancia de otras tres iniciativas que presentaron documentación a la Agencia de la Vivienda, ya disuelta, para ser ciudades mixtas, pero que no han presentado aún declaración de impacto ambiental. Son los situados en Medellín (18 hoyos), Olivenza (9) y Fregenal (también 9 hoyos).

Cruz Roja inicia un programa para la mejora y cuidado del Guadiana


La Cruz Roja Española en Extremadura continúa desarrollando su Plan de Medio Ambiente con un nuevo proyecto que bajo el lema ‘Moviéndonos por el Río’, pretende que los ciudadanos se conviertan en protagonistas del control y mejora del río Guadiana.

Consta de distintas actividades como una charla informativa en el día previo a la ruta por el Río en la que se realizaran, entre otras acciones, reconocimiento del entorno y limpieza de riberas, identificación de especies vegetales y animales autóctonas e invasoras y actividades de diagnóstico para el control de la calidad de las aguas, informó Cruz Roja en una nota.

Durante los fines de semana de enero y febrero, se desarrollarán estas acciones en distintos puntos del Guadiana a su paso por las localidades de Herrera del Duque, Villanueva de la Serena, Don Benito, Montijo, Mérida y Badajoz, con grupos de hasta 50 personas que previamente pueden inscribirse en la dirección de correo electrónico medioambientextremadura@cruzroja.es, o en cualquiera de las asambleas locales de Cruz Roja en las citadas localidades.

La primera acción de “Moviéndonos por el Río”, tendrá lugar este fin de semana, con una charla informativa en la sede de Cruz Roja en Badajoz (Calle Museo, 5), a partir de las 17.00 horas y mañana, sábado, 19 de enero, a partir de las 10.00 horas en “El Embarcadero” del Guadiana (junto al Puente de la Autonomía), tendrá lugar la ruta por este tramo del río a su paso por la capital pacense.

Según la responsable de Medio Ambiente de Cruz Roja, Ana Pavón, el valor de los ríos es nuestro motor de arranque puesto que tienen una relación directa con la calidad de vida, determinan la economía, hacen posible el transporte, proporcionan el agua necesaria para beber, para producir energía, para regar cultivos y para infinidad de usos recreativos.

Pavón matizó, además, que el uso que se hace del río, es el que acaba deteriorando, tanto la calidad de sus aguas, como la vegetación o la fauna que vive asociada a sus riberas. Por ello hizo un llamamiento a la participación ciudadana basada en el conocimiento y la información, “la herramienta más potente para el uso sostenible de estos bienes comunes”, según dijo.

Peñalsordo, en la frontera de La Mancha


Sinforiana deja sobre la mesa la olla con el cocido y anima a los comensales: «Sírvanse ustedes, que yo para lo fino es que no valgo». Los garbanzos de este cocido son gloria bendita y los han cultivado en la finca El Naranjo. Aquí mismo, en Peñalsordo… Curioso nombre el de este pueblo… El cocido de Sinforiana lleva también oreja de cerdo, hueso de jamón, morcilla de lustre, en fin, lo propio en Extremadura con un añadido peculiar de estas tierras, la tortilla: un preparado a base de jamón, perejil, huevo y miga de pan que lo mismo se le echa a las habichuelas que a las lentejas o a estos garbanzos de El Naranjo.

Estamos alejados de casi todo. En Extremadura, sí, pero a más de dos horas de Cáceres y Badajoz. La Mancha queda ahí al lado, a la vuelta del Peñón Pez, un montículo insolente y poderoso en cuya cima, dicen, hay un charco en forma de pez. Peñalsordo está donde La Serena quiere ser La Siberia. Se encuentra en tierra de pantanos, a un paso del agua inabarcable.

Según el censo de 2005, cuenta con 1.343 habitantes. Esta zona suroriental de Extremadura es la que más habitantes pierde en la región. Entre 2000 y 2005, Castilblanco vio cómo su población disminuía un 17’3%, en Puebla de Alcócer caía un 14%, un 10’5% descendía en Valdecaballeros y Peñalsordo se convertía en el tercer pueblo con más descenso porcentual de la provincia: un 11’2%.

La vida por aquí nunca ha sido fácil. Basta escuchar a Sinforiana narrar su vida: «Mi madre me parió en el campo, sin ayuda ninguna. Vivíamos en la finca La Yunta, en la Casita del Águila, por la carretera de Almadén, a la izquierda después de pasar Capilla. Mis abuelos y mis padres fueron pastores de ovejas y yo viví en un chozo hasta que me casé».

Sinforiana Jiménez tiene 71 años. Su marido, Faustino Aliseda, ha cumplido los 72. Esta mañana de invierno varean juntos la aceituna de su olivar en compañía de su hija Teresa y su yerno Cándido. Después, el cocido. «Coman, coman con nosotros, ahí tienen un plato y sírvanse ustedes, que yo para lo fino no valgo». La finca tiene una casita muy apañada con chimenea y habitaciones. En una repisa, un transistor Lavis: pieza de museo. En lo alto, 300 botes de conservas caseras hechas por Sinforiana: de tomate crudo para guisar y de peras en almíbar y en agua para el postre.

«El año pasado recogimos 5.400 kilos de aceitunas, el anterior, 8.400 y este, ya veremos», detalla Faustino. Después, se acuerda de su padre, que era conductor de coches en la fábrica de harina. «Se murió muy joven, a los 28 años, del ‘mal dulce’, la diabetes. Yo tenía tres añitos. Mi madre se casó por segunda vez y a los nueve años, mi padrastro me llevó con él a trabajar de albañil. Y así hasta que me jubilé».

Sinforiana y Faustino se conocieron con 13 años, ella, y con 14, él. Aunque no hablan de conocerse. Dicen: «Nos empezamos a mirar». «Viví siempre en el campo. Solo fui un mes a la escuela, aunque escribo y leo; mal, pero lo hago», explica Sinforiana su aprendizaje de las letras antes de relatar su aprendizaje del amor: «Yo estaba en la finca haciendo queso y él vino a hacer una obra. Los mayores nos decían que íbamos para novios. En vez de reñirnos, encendían el fuego, pero solo con la mirada. Y así hasta que nos casamos a los 23 años».

Después, los hijos: Teresa, que trabaja en el ayuntamiento de Peñalsordo o de cocinera o limpiando casas… Y Faustino, trabajador social en el ayuntamiento de Badajoz. Vareando aceituna y reparando fuerzas con el cocido también está Cándido, el yerno, que es agente forestal y recuerda contar a su padre que en la posguerra iba por las casas pidiendo algo de pringue para la comida.

Años durísimos en la Extremadura alejada y fronteriza, casi manchega. Sinforiana ayudaba a la economía familiar confeccionando cojines. «Un hombre traía las telas y 100 mujeres de Peñalsordo hacíamos la costura. También cosíamos vestidos de ‘mariquita’ para las niñas».

El camino del azogue

Los hombres trabajaban de albañiles, en las huertas de la vega o en las minas de mercurio de Almadén. La mina ha marcado indirectamente la historia y la economía de Peñalsordo. Por el pueblo pasaba el camino del azogue por donde se llevaba este material y otros minerales desde Almadén hasta Córdoba y Sevilla. Siglos después, ya en el XX, el mercurio atrajo a peñalsordeños esforzados y resistentes como los Piqueras, Juan el Legionario o El Tremendo. Sus apodos lo dicen todo. Ganaban dinero porque entraban donde nadie entraba y barrenaban donde nadie barrenaba. «Eso se pagaba bien porque era arriesgado, pero no perdieron la salud aun con 80 años», se admira Cándido.

En la época del mercurio, las carreteras a Castuera, Don Benito o Badajoz eran infernales y el pueblo vivía más volcado hacia La Mancha. Los peñalsordeños iban a Almadén con la mejor fruta de sus huertas, que allí pagaban muy bien, sobre todo a primeros de mes. «En Almadén, los mineros tenían fama de gastar el diero como llegaba y aún siguen teniendo esa fama: a principios de mes, tienen mucho mercadillo, a finales, nada», ironiza Teresa.

Quien no iba a la mina ni tenía posibilidades en el pueblo, emigraba. Dicen que en Hospitalet hay más de Peñalsordo que en el propio pueblo. Hubo algo de emigración a Madrid, bastante a las ciudades extremeñas y poca o casi nada a las cercanas Córdoba y Ciudad Real. «Si es que aquí nunca nos hemos sentido andaluces ni manchegos, aunque estemos a un paso, siempre hemos sido muy extremeños», proclaman con orgullo los Aliseda.

Los vaivenes de la vida trajeron el pantano de La Serena a Peñalsordo y el fin de la abundancia a Almadén. Las minas de mercurio cerraron y las vegas feraces fueron inundadas por el pantano. Las expropiaciones se pagaron bien, pero el dinero se invirtió fuera del pueblo.

Hoy, en Peñalsordo se vive de la ganadería (muchas ovejas y algunas vacas) y de las pagas de jubilación. No hay cooperativa y la aceituna se vende en Cabeza del Buey, donde se encuentran también el centro de salud y el instituto. Las compras antes se hacían en Almadén, ahora se va más a Ciudad Real, «que ha crecido mucho», o a Don Benito, «que tardamos más o menos lo mismo».

Se quejan en Peñalsordo de que desde que han de acudir al hospital de Talarrubias, tienen problemas de combinación. «Hay que coger el coche o un taxi. Eso sí, te atienden muy bien. Pero no tenemos autobús. Sí salen a las 5’30 y a las 7’30 horas autocares a Don Benito y Badajoz y hay línea a Cáceres y Córdoba desde Cabeza del Buey, además de ferrocarril».

Peñalsordo, sin embargo, no parece estancado y, sobre todo, alberga una esperanza que puede suponer para el pueblo lo que ya supuso el camino del azogue. Se trata de la autovía de Levante, que, aseguran, pasará a un par de kilómetros del pueblo «y lo cambiará todo». Con la autovía llegará el turismo. Mientras tanto, se ha instalado un embarcadero en el pantano, pero con tan mala fortuna o visión que los pantalanes se han colocado en una zona de poco calado y las barcas encallan.

A la entrada de la localidad hay una fábrica de jamones y en el polígono industrial funcionan tres industrias o almacenes. Cuenta Peñalsordo con tres bancos y dicen que en el pueblo solo hay cuatro o cinco grandes capitales, aunque lo de Afinsa ha hecho mucho daño. «Ha enganchado a mucha gente», lamenta Faustino.

Opina Sinforiana que en el pueblo, antes, había más diferencias sociales. «Se notaba mucho quién era rico o pobre por el vestir. Además, en los bailes de La Paloma y ‘An C’a Villalón’ los medio ricos se apartaban de nosotros, de los medio pobres».

Hoy, los Aliseda no son ricos, pero sí se han convertido en un ejemplo de familia rural extremeña que progresa a base de esfuerzo. La abuela nació en un chozo y el abuelo era albañil a los nueve años, pero la vida de sus nietos es muy diferente. Faus, el varón, es técnico de sonido y trabaja en productoras de televisión, además de ser un reconocido Dj extremeño.

Su hermana Ana Isabel estudia Trabajo Social en Sevilla. María Teresa, la hija mayor de Teresa y Cándido es educadora social y Diana, la menor, sacó Matrícula de Honor en Bachillerato y hace Fisioterapia en Badajoz. Además, las dos han sido reinas de las fiestas de Peñalsordo. Sinforiana ofrece cocido y avisa humilde: «Sírvanse, que yo para lo fino es que no valgo». Pero en su mirada brilla un orgullo de familia.

Extremadura, a través de Cooperación Extremeña, financia un proyecto para potabilizar las aguas del río Níger en Malí


El proyecto tiene como objetivo principal facilitar el acceso al agua potable y disminuir las enfermedades por consumo de agua insalubre en Malí, concretamente en el municipio de Tacharane, situado en la zona llamada ‘curva del Níger’, en las proximidades de Gao.

Para ello, se construirá una estación potabilizadora que empleará plantas macrofitas. Una vez finalizada, sus aguas tendrán 2.000 beneficiarios directos y 8.000 indirectos, todos ellos pertenecientes a población campesina con escasos recursos que les sitúan por debajo del umbral de la pobreza.

El funcionamiento de la planta, completamente ecológica, se basa en el sistema de depuración por Filtro de Macrofitas en Flotación (FMF), patentado por la Universidad Politécnica de Madrid y producido por ‘Aquaphytex’.

Éste consiste en el uso de plantas macrofitas que inyectan oxigeno al sistema radicular de las plantas, donde vive la fauna microbiana que es la que se nutre de las cargas contaminantes que lleva el agua.

La estación depuradora contará con 2.000 metros cuadrados de canales para la plantación de macrofitas y sistemas de filtros de arena y de ionización, un tanque de agua de 75 metros cúbicos y un vivero para la producción de 8.000 plantas.

La participación de ‘Aquaphytex’ en este proyecto de cooperación supone la primera aplicación del sistema de depuración por macrofitas en el extranjero.

‘Aquaphytex’ es una joven empresa de Puebla de Alcocer, especializada en la producción de plantas macrofitas para su utilización como medio natural y ecológico de depurar aguas residuales y contaminadas. En su nacimiento contó con el apoyo del Gabinete de Iniciativa Joven de la Junta de Extremadura.

En la actualidad, ya ha suministrado y participado en plantaciones en diferentes lugares del país como Valencia, Ciudad Real y Madrid, que son algunos de los lugares donde esta empresa ha conseguido suministrar las plantas producidas de manera única e innovadora en Extremadura.

El carácter novedoso de esta aplicación ha hecho merecedores a ‘Aquaphytex’ y a su promotor, Pedro Tomás Delgado, de diferentes premios a escala regional, nacional e internacional, como son la mención de honor en los Euroawards Europa 2005, en la categoría Semilla.

Así como, el premio Neex 2006, como mejor empresa del año en la categoría de Agricultura y Medio Ambiente; el premio Joven Emprendedor 2006, de ‘El Periódico Extremadura’, por la mejor iniciativa empresarial del año, y el premio Emprendedor del Año, otorgado por la Cadena COPE.

Talarrubias acoge un intercambio juvenil con estudiantes de Italia, Portugal y Suecia


La Asociación Juvenil Serena-Mundo (Asermun), en colaboración con Serena Teatral y el Ayuntamiento de Talarrubias celebrará un Intercambio Juvenil en el que participará un grupo de 36 jóvenes procedentes de Italia, Portugal y Suecia.

El objetivo principal es que “estos jóvenes aprendan a ser ciudadanos activos, empleando diversas técnicas teatrales y artísticas como herramientas de fomento de la participación”.

Los participantes tendrán la oportunidad de compartir experiencias para entender mejor las posibilidades de participación que se dan en las realidades sociales de los diferentes países del intercambio. También se pretende que lleguen a proponer sus propias fórmulas para promocionar la ciudadanía activa y a través de ésta garantizar que se escuche la voz de los jóvenes en sus respectivos entornos locales.

Como resultado práctico, el proyecto propone que el trabajo desarrollado durante todo el intercambio sirva para dinamizar las fiestas de Carnaval en las localidades de Talarrubias y Esparragosa de Lares.

El proyecto persigue involucrar a los jóvenes de forma que se vayan familiarizando con conceptos tan importantes como la participación juvenil, la ciudadanía europea o el desarrollo local. Se pretende crear “un espacio de libre expresión en el que los jóvenes puedan aportar sus ideas y proyectar sus sentimientos de una manera creativa y constructiva”.

El acto de presentación de la actividad se realizará el próximo domingo 27 de enero a las 12.00 horas en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Talarrubias, donde los jóvenes participantes serán recibido por el alcalde y otros representantes de la corporación municipal.

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