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Un fallecido tras una salida de vía en la EX-103, que conecta Puebla de Alcocer y Talarrubias


accidente

Un varón ha fallecido y una mujer se encuentra herida de gravedad tras salirse el turismo en el que viajaban de la carretera EX-103, que conecta las localidades de Puebla de Alcocer y Talarrubias. El accidente ha ocurrido esta tarde, sobre las 19,40 horas. La mujer ha sido trasladada al hospital de Talarrubias.

Dos heridos graves al quedar atrapados en un accidente en Siruela


Un hombre y una mujer han resultado heridos tras una salida de vía a 4 kilómetros de Siruela. El accidente se ha producido sobre las 10:30 horas de esta mañana cuando el turismo circulaba por la carretera BA-136, dirección Tamurejo. Como resultado los ocupantes, un matrimonio procedente de Baterno, han quedado atrapados en el interior del vehículo.

La mujer se encuentra en estado muy grave y ha sido trasladada al Hospital Infanta Cristina de Badajoz. El varón, que ha resultado grave, al hospital de Talarrubias.
Hasta el lugar de los hechos se han desplazado un helicóptero medicalizado 112 de Don Benito, una ambulancia y el equipo médico del centro de salud de Siruela, una ambulancia convencional, una dotación de bomberos y efectivos de Guardia Civil de Tráfico.

El mozo de espadas Miguel Ángel Galache, corneado en Siruela


Miguel Ángel Galache, mozo de espadas, recibió ayer dos cornadas «de pronóstico grave» en el abdomen y el muslo izquierdo en la plaza de toros de Siruela (Badajoz), después de ser prendido en el burladero de la plaza, que no tiene callejón, y ser sacado del mismo por los derrotes del animal encelado.

El ayuda fue rápidamente conducido al Hospital de Don Benito, donde fue intervenido de dos heridas por asta de toro extensas. Así, recibió 30 centímetros de cornada y tres trayectorias en el caso de la sufrida en la pierna, además de otros 20 más en la zona abdominal, que entró por la fosa ilíaca con dos trayectorias más. Fruto de las mismas, a Galache le tuvieron que colocar un total de 86 puntos de sutura.

Un herido grave y otro leve en un accidente de motos en Sancti Spiritus


Dos personas resultaron ayer heridas en un accidente de tráfico que tuvo lugar en la carretera Ex-322, que une Cabeza del Buey y Puebla de Alcocer, en el kilómetro 22,850. Este punto se encuentra en el término municipal de Sancti Spiritus. Fuentes de la Guardia Civil de Tráfico informaron de que el accidente tuvo lugar sobre las 12.15 horas de la mañana y se debió a una colisión por alcance entre dos motos. Los médicos de los servicios de emergencia que acudieron al lugar del accidente diagnosticaron a uno de los heridos con pronóstico grave y al otro leve. Fueron desplazados al hospital de Don Benito-Villanueva.

La sanidad, antes de entrar en ‘quirófano’


La ministra de Sanidad, Ana Mato, se reunirá el próximo miércoles con los consejeros autonómicos del ramo para definir las reformas con las que se intentará obtener el recorte en gasto sanitario propuesto por el Gobierno y que previsiblemente se situará entre los 6.000 y 7.000 millones de euros. De momento, apenas algunos globos sonda lanzados por otros miembros del Ejecutivo y responsables autonómicos han dado pistas de por dónde pueden ir los ajustes. La progresividad en el pago de los fármacos, redefinir la cartera de servicios o centralizar las compras de material son varios de los planteamientos que se han puesto sobre el tapete. El Gobierno asegura que la calidad de la asistencia no se verá afectada o que, en todo caso, los efectos serán mínimos. El PSOE, sin embargo, cree que se va a “quebrar” el actual modelo sanitario.

Llegados a este punto, apenas a tres días de que se comiencen a concretar los ajustes, y solo dos después de conocerse que las listas de espera se dispararon en la región un 121% en el 2011, cabe preguntarse qué es lo que está en juego, cuál es la situación actual del sistema sanitario extremeño y dónde, si lo hay, puede haber margen para meter la tijera. A las dos primeras cuestiones Remigio Cordero, presidente de la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública en Extremadura, responde destacando la “espectacular” mejora que experimentó el sistema sanitario extremeño tras el traspaso de competencias, hace ahora una década. Un crecimiento que, a su juicio, no ha sido solo cuantitativo, sino que se ha efectuado de forma “muy racional y estructurada”.

Cordero resalta que la inversión sanitaria en Extremadura “era muy baja en relación a la población” antes de las transferencias, mientras que ahora se supera la media española. Según los datos de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública, en Extremadura se gastarán este año 1.334 euros por habitante en materia sanitaria, la sexta cantidad más alta de España, superando ampliamente los 1.210 euros de promedio nacional.

Este facultativo precisa que sobre todo se ha avanzado en lo que atañe “a la capacidad para resolver problemas en una serie de servicios de alto nivel para los que antes había que salir fuera”, de forma que ahora un paciente puede someterse a un trasplante de hígado o a una operación cardiaca “sabiendo que la atención va a ser de la misma calidad que en el resto de España”. “Este es un sistema que hay que conservar y defender”, apostilla.

LAS INFRAESTRUCTURAS

Si se pone en relación con la cifra de habitantes, la comunidad autónoma presenta también una mejor situación que la media española en cuanto a infraestructuras sanitarias. Así, hay un consultorio local por cada 2.700 personas aproximadamente, un centro de salud por cada diez mil, y una cama hospitalaria pública por cada trescientos, mientras que las medias en España son sensiblemente más elevadas, de 4.600, 15.700 y 430, respectivamente.

No obstante, José María Vergeles, que durante la pasada legislatura fue director general de Planificación, Formación y Calidad de la entonces Consejería de Sanidad y Dependencia de la Junta, rechaza que el sistema sanitario extremeño pueda estar sobredimensionado en modo alguno, y recuerda que las infraestructuras están muy condicionadas por el alto grado de dispersión geográfica de la población extremeña.

Este médico especialista en Medicina Familiar y Comunitaria hace hincapié en que no puede utilizarse “únicamente el criterio de población” a la hora de valorar el servicio que presta un centro sanitario y pone un ejemplo: el hospital Siberia Serena, en Talarrubias. Sin él, “hay pueblos que estarían a más de 90 kilómetros de un servicio de urgencia hospitalaria”. “Aquí no se han hecho dispendios”, incide Vergeles en referencia a cómo se ha desenvuelto el desarrollo del sistema sanitario extremeño en los últimos años. Así las cosas, considera que en este capítulo “hay poco de donde rascar” si se quieren hacer recortes sin mermar la calidad del servicio que se presta.

Por lo que respecta a la percepción que tiene el ciudadano de la sanidad pública, según el último barómetro sanitario (2010), estos le otorgan una puntuación de 6,46 sobre diez, algo por debajo del conjunto del país (6,57). Con todo, Remigio Cordero incide en que “Aquí existe una gran confianza en la sanidad pública”, como prueba el hecho de sean una minoría quienes tienen una póliza de aseguramiento privado. Esta última afirmación la respaldan los datos de la Encuesta Nacional de Salud, elaborada por el INE, ya que en ellos Extremadura aparece como la autonomía donde hay una mayor proporción de ciudadanos que tiene una cobertura sanitaria exclusivamente pública. En esta situación está un 97,3% del total de la población, más de doce puntos por encima de la media nacional. Apenas un 0,41% de los extremeños tiene una cobertura que es solo privada, mientras que el 2,29% restante cuenta con una de carácter mixto.

Frente a estas cifras, comunidades como Islas Baleares, Madrid o Cataluña superan en todos los casos el 20% de cobertura mixta, con una media nacional de más del 13%. “Extremadura es una de las comunidades autónomas más interesadas en que la sanidad pública siga teniendo una financiación adecuada”, concluye Cordero.

Del mencionado barómetro sanitario también se desprende que a la hora decantarse entre los ámbitos público y privado, los extremeños prefieren el primero por su tecnología y medios, por la capacitación de los médicos y enfermeros y por la información que reciben. Por contra, valoran más el segundo por la rapidez en la atención –con la posibilidad de eludir las listas de espera–, el trato personal y el confort de sus instalaciones.

Desde los sindicatos de profesionales sanitarios se coincide también en que el nivel de atención sanitaria en Extremadura es bueno y también en el buen nivel de las infraestructuras, pero se asegura que ellos ya están padeciendo los efectos de los recortes.

En el caso de los enfermeros, Damián Cumbres, secretario autonómico de Satse Extremadura, asegura que actualmente “los profesionales están dando el máximo de sus posibilidades”, ante la “escasez” de personal. “Están recortando contratos y otros no los están renovando. Se están manteniendo los mismos servicios pero con menos personal”, lamenta. “El sistema lo están salvando los profesionales en el día a día”, agrega este responsable sindical, que se muestra muy crítico con la labor de la consejería de Salud y Política Social, que define como “un caos”. “La mesa sectorial no se reúne, el consejero no aparece y no hay ningún tipo de información”.

En parecidos términos se expresa José Ignacio Vilella, secretario general del Sindicato Médico de Extremadura (Simex), que incide en que a pesar de que el Acuerdo de Atención Primaria recogía que se sustituirían “el cien por cien” de las bajas de los facultativos, este porcentaje se ha reducido a solo una tercera parte, lo que está aumentando la carga de trabajo. “Si cada médico va a tener que atender a ochenta pacientes, no va a haber tiempo más que para decirles buenos días”, ironiza.

Vilella apunta también el problema de las listas de espera. A fecha 31 de diciembre pasado, 20.351 pacientes se encontraban en espera para una intervención quirúrgica en la región, un 40% más que un año antes, de acuerdo a la memorial del Defensor de los Usuarios del Sistema Sanitario Público de Extremadura. De ellos, 2.363 sobrepasaban los 180 días. Además, había 72.205 personas aguardando para primeras consultas. “Si a un paciente con un tumor lo tienes esperando seis meses la calidad empeora a la fuerza, aunque luego le des una atención maravillosa”. ¿La solución a las listas?, “pues que se trabaje mañana, tarde y noche, pero también para eso se necesita más dinero”, dice Vilella

Este diario solicitó a la Junta de Extremadura una valoración sobre la situación actual de los servicios sanitarios en la región y acerca de su postura con vistas a la reunión del próximo miércoles con la ministra que no fue respondida.

La unidad de mamografías del SES para la detección precoz del cáncer de mama recorrerá 18 localidades en abril. Entre ellas Herrera del Duque


La Unidad Móvil del Servicio Extremeño de Salud para la detección precoz del cáncer de mama ya ha citado, para atender durante el mes de abril, a cerca de 2.000 mujeres con edades comprendidas entre los 50 y los 69 años residentes en 18 localidades de la región.

El Servicio Extremeño de Salud, partiendo de la premisa de que el cáncer de mama se puede curar con un diagnóstico precoz, continua con su Programa de Detección acercando al mundo rural las Unidades Móviles de Mamografías. Desde el 28 hasta el 30 de abril la UMM se traslada a la provincia de Badajoz, concretamente a Herrera del Duque, donde ya están citadas unas 370 mujeres de esta población y de la localidad de Peloche acogidas al citado programa.

El Ayuntamiento de Herrera inicia un ciclo de charlas saludables


Recientemente tuvo lugar una charla-coloquio sobre el cáncer de cérvix y colon en el salón de actos Ayuntamiento de Herrera del Duque organizada por el Programa de Ciudades Saludables y la Concejalía de Sanidad a la que asistieron unas 60 personas. En ella participaron la doctora Mª Cruz Jiménez, médico de planificación familiar de Talarrubias, y el doctor Francisco Javier Valadés, médico del Hospital Siberia-Serena.

En la charla se dio una importancia especial a la vacuna del papilomavirus como medio para prevenir un gran porcentaje de las causas que provocan los cánceres uterinos y que pronto se empezará a administrar dentro del calendario vacunal a las niñas de determinada edad.

Dos novatos ansiosos por crecer


Partieron de cero, pero ello no les ha acomplejado. Un año después de su inauguración, los hospitales de Tierra de Barros (Almendralejo) y Siberia-Serena (Talarrubias) miran al futuro con la confianza de haber cumplido sus objetivos y saber que aún les queda un largo camino por recorrer.

Ser un novato también tiene sus ventajas, destaca Antonio Jiménez, director del Siberia Serena, ya que han podido aprovechar toda la experiencia acumulada a lo largo de muchos años de trabajo en el resto de los hospitales de la región.

Esta experiencia se ha aprovechado, por ejemplo, para diseñar edificios accesibles, cómodos, luminosos y adaptados a las necesidades y previsiones de crecimiento de cada hospital.

Luz, jardín y comodidad

Juan Carlos Martín, director del Tierra de Barros, está encantado, por ejemplo, con la luz tan especial de la comarca que inunda el hospital en todas sus dependencias. «Es extremadamente luminoso en las habitaciones, en las consultas, en los pasillos, que están llenos de lucernarios. Los pacientes perciben el edificio como algo abierto, y desde cualquier estancia se puede contemplar el patio o el paisaje de los campos, que es algo que viene muy bien para que mejoren los enfermos», explica.

Este hospital es también pionero en la utilización de todas las aplicaciones informáticas del programa de gestión del SES, ‘Jara’. «Ahora mismo, mientras hablamos, puedo ver cuánta gente está esperando en Urgencias, a qué hora llegaron, cuánto tardaron en atenderle y a qué hora se fueron. Es una herramienta muy útil de gestión», destaca.

Los pacientes y familiares de los enfermos del Hospital de Talarrubias también pueden disfrutar de la tranquilidad que se respira en su gran patio central y en sus espacios ajardinados, que «le proporcionan un ambiente general, luminoso y alegre».

Hasta el momento, los dos hospitales que ha construido el SES desde que asumió las competencias de Sanidad, son los únicos centros públicos de Extremadura que tienen una única planta, todas sus habitaciones son individuales y por ahora no saben qué es sufrir la falta de espacio.

El hospital Siberia-Serena atiende a una población de 33.000 habitantes, distribuidos en 25 pueblos. La distancia media que tienen que recorrer los enfermos para acudir al centro es de 36 kilómetros, pero los procedentes de Helechosa de los Montes o Bohonal de los Montes realizan hasta 72 kilómetros.

Antes de la construcción del Hospital, para muchos de estos habitantes una urgencia podía significar la muerte. Ahora es más fácil llegar a un lugar en el que les puedan estabilizar y prestarle los cuidados necesarios.

«La gente ha aceptado el nuevo hospital muy bien. Las expectativas creadas eran muchas, y también muchas las ilusiones», destaca su gerente,.

Por ello, su principal objetivo al frente de este centro es lograr que la asistencia que se preste a esta población «sea lo más digna posible, de calidad».

En la actualidad, dispone de un servicio de Urgencias, consultas externas de Medicina Interna y especialidades, y un área quirúrgica para Cirugía General, Otorrino, Preanestesia y Urología.

Además tienen los medios necesarios para realizar pruebas funcionales de Cardiología, ecografías, TAC, mamografías, radiología general y estudios de laboratorio.

Hasta que empezó a rodar como la seda todo el sistema, los responsables del centro han vivido momentos muy difíciles, reconoce Jiménez.

Uno de los más «estresantes», que aún recuerda el gerente con intensidad, fue el primer día que se puso en marcha la Cirugía Mayor Ambulatoria. «Éste era el servicio que iba a dar el matiz de calidad al centro, y no sabíamos cómo iba a terminar aquello. Me acuerdo que estábamos todos pendientes de la operación, como si fuéramos familiares del enfermo».

Años esperando

El nacimiento del Hospital de Almendralejo también generó muchas expectativas porque había sido largamente deseado por los habitantes de Tierra de Barros.

Como recuerda su actual gerente, Juan Carlos Martín, la petición de su creación ya era un clamor en 1994, cuando él ejercía de coordinador de Drogodependencias en Villafranca.

«La comarca estaba muy alejada del Hospital de Mérida y Badajoz, porque entonces las carreteras eran muy malas; los pueblos estaban muy dispersos; y la población estaba muy envejecida, por lo que requería una atención muy continuada, y no estaban en condiciones de desplazarse», destaca.

El Hospital atiende a la población de Almendralejo y de una decena más de pueblos del entorno. Está considerado como un centro de Alta Resolución, lo que significa que trata de abordar todos los casos que se presentan, estabilizando a los pacientes y derivando a otros hospitales a los que requieren una atención o cuidados más especializados que no pueden ofrecer.

Y esta derivación a otros centros es justamente lo que más critican sus pacientes, según señalan las encuestas de satisfacción que se han realizado hasta el momento.

«Es importante que los enfermos sepan que lo primero para nosotros es la seguridad del paciente, y nunca vamos a mantener a uno aquí si tenemos la más mínima duda de que requiere una intervención más importante. Resolveremos lo que seamos capaces, y las quejas de los pacientes se deben a que no se lo explicamos bien», señala el gerente.

Sin embargo, las encuestas reflejan que la percepción de los pacientes sobre la atención que se les presta «es muy positiva».

«Para muchos, antes era impensable que un señor de Hornachos, por ejemplo, viniera por la mañana a este hospital a operarse de cataratas y por la tarde pudiera estar tranquilamente en su casa».

Los nuevos retos

Pero más allá de las comodidades, los novatos de la atención hospitalaria en Extremadura están ansiosos por desarrollar todas sus potencialidades.

Tienen las dependencias preparadas, y los pacientes lo están deseando. Los dos hospitales aspiran a ofrecer más servicios y especialidades a dos zonas que se han sentido tradicionalmente abandonadas en todos los aspectos, incluido el sanitario.

Después de todas las dificultades pasadas, es el momento de crecer. El Hospital de Almendralejo quiere aumentar su servicio de Cirugía Mayor Ambulatoria y proyecta abrir después del verano alguna consulta más de especialidades, como Alergología, que ya es muy necesaria en la zona.

Están además en proyecto la apertura o ampliación de algunas consultas, sólo pendientes de encontrar médicos especialistas, disponibles y dispuestos para atenderlas, como Radiología u Oftalmología.

En Talarrubias prevén abrir pronto Ginecología y Traumatología e iniciar consultas de Otorrino y Trauma.

También se están haciendo obras en la cafetería para construir una cocina, que será clave para poder atender a pacientes ingresados y a sus familiares.

En el futuro, su actual plantilla, formada por un centenar de trabajadores, aumentará el doble.

Un hombre fallecido y dos heridos fue el resultado de un accidente de tráfico registrado en Villarta de los Montes


Un hombre cuya edad se desconoce falleció el sábado a consecuencia de un accidente de tráfico ocurrido en Villarta de los Montes, en el que además dos personas más resultaron heridas de diversa consideración.

El suceso tuvo lugar a las 22.00 horas en la carretera Ba-158 cuando un turismo se salió de la calzada quedando atrapado uno de sus ocupantes.

Hasta el lugar del accidente se desplazaron dos ambulancias del Servicio Extremeño de Salud, un equipo médico de Villarta de los Montes, una patrulla de la Guardia Civil de Tráfico y una dotación del Parque de Bomberos de Herrera del Duque, que trabajó en la excarcelación de la persona atrapada.

Los equipos sanitarios no pudieron hacer nada por salvar la vida de uno de los ocupantes del vehículo, que había fallecido, y atendieron a los heridos. Uno de ellos es un hombre fue trasladado al Hospital de Don Benito-Villanueva en estado grave, y el otro, una mujer que resultó herida leve y fue atendida en el Hospital Siberia-Serena Este de Talarrubias.

Peñalsordo, en la frontera de La Mancha


Sinforiana deja sobre la mesa la olla con el cocido y anima a los comensales: «Sírvanse ustedes, que yo para lo fino es que no valgo». Los garbanzos de este cocido son gloria bendita y los han cultivado en la finca El Naranjo. Aquí mismo, en Peñalsordo… Curioso nombre el de este pueblo… El cocido de Sinforiana lleva también oreja de cerdo, hueso de jamón, morcilla de lustre, en fin, lo propio en Extremadura con un añadido peculiar de estas tierras, la tortilla: un preparado a base de jamón, perejil, huevo y miga de pan que lo mismo se le echa a las habichuelas que a las lentejas o a estos garbanzos de El Naranjo.

Estamos alejados de casi todo. En Extremadura, sí, pero a más de dos horas de Cáceres y Badajoz. La Mancha queda ahí al lado, a la vuelta del Peñón Pez, un montículo insolente y poderoso en cuya cima, dicen, hay un charco en forma de pez. Peñalsordo está donde La Serena quiere ser La Siberia. Se encuentra en tierra de pantanos, a un paso del agua inabarcable.

Según el censo de 2005, cuenta con 1.343 habitantes. Esta zona suroriental de Extremadura es la que más habitantes pierde en la región. Entre 2000 y 2005, Castilblanco vio cómo su población disminuía un 17’3%, en Puebla de Alcócer caía un 14%, un 10’5% descendía en Valdecaballeros y Peñalsordo se convertía en el tercer pueblo con más descenso porcentual de la provincia: un 11’2%.

La vida por aquí nunca ha sido fácil. Basta escuchar a Sinforiana narrar su vida: «Mi madre me parió en el campo, sin ayuda ninguna. Vivíamos en la finca La Yunta, en la Casita del Águila, por la carretera de Almadén, a la izquierda después de pasar Capilla. Mis abuelos y mis padres fueron pastores de ovejas y yo viví en un chozo hasta que me casé».

Sinforiana Jiménez tiene 71 años. Su marido, Faustino Aliseda, ha cumplido los 72. Esta mañana de invierno varean juntos la aceituna de su olivar en compañía de su hija Teresa y su yerno Cándido. Después, el cocido. «Coman, coman con nosotros, ahí tienen un plato y sírvanse ustedes, que yo para lo fino no valgo». La finca tiene una casita muy apañada con chimenea y habitaciones. En una repisa, un transistor Lavis: pieza de museo. En lo alto, 300 botes de conservas caseras hechas por Sinforiana: de tomate crudo para guisar y de peras en almíbar y en agua para el postre.

«El año pasado recogimos 5.400 kilos de aceitunas, el anterior, 8.400 y este, ya veremos», detalla Faustino. Después, se acuerda de su padre, que era conductor de coches en la fábrica de harina. «Se murió muy joven, a los 28 años, del ‘mal dulce’, la diabetes. Yo tenía tres añitos. Mi madre se casó por segunda vez y a los nueve años, mi padrastro me llevó con él a trabajar de albañil. Y así hasta que me jubilé».

Sinforiana y Faustino se conocieron con 13 años, ella, y con 14, él. Aunque no hablan de conocerse. Dicen: «Nos empezamos a mirar». «Viví siempre en el campo. Solo fui un mes a la escuela, aunque escribo y leo; mal, pero lo hago», explica Sinforiana su aprendizaje de las letras antes de relatar su aprendizaje del amor: «Yo estaba en la finca haciendo queso y él vino a hacer una obra. Los mayores nos decían que íbamos para novios. En vez de reñirnos, encendían el fuego, pero solo con la mirada. Y así hasta que nos casamos a los 23 años».

Después, los hijos: Teresa, que trabaja en el ayuntamiento de Peñalsordo o de cocinera o limpiando casas… Y Faustino, trabajador social en el ayuntamiento de Badajoz. Vareando aceituna y reparando fuerzas con el cocido también está Cándido, el yerno, que es agente forestal y recuerda contar a su padre que en la posguerra iba por las casas pidiendo algo de pringue para la comida.

Años durísimos en la Extremadura alejada y fronteriza, casi manchega. Sinforiana ayudaba a la economía familiar confeccionando cojines. «Un hombre traía las telas y 100 mujeres de Peñalsordo hacíamos la costura. También cosíamos vestidos de ‘mariquita’ para las niñas».

El camino del azogue

Los hombres trabajaban de albañiles, en las huertas de la vega o en las minas de mercurio de Almadén. La mina ha marcado indirectamente la historia y la economía de Peñalsordo. Por el pueblo pasaba el camino del azogue por donde se llevaba este material y otros minerales desde Almadén hasta Córdoba y Sevilla. Siglos después, ya en el XX, el mercurio atrajo a peñalsordeños esforzados y resistentes como los Piqueras, Juan el Legionario o El Tremendo. Sus apodos lo dicen todo. Ganaban dinero porque entraban donde nadie entraba y barrenaban donde nadie barrenaba. «Eso se pagaba bien porque era arriesgado, pero no perdieron la salud aun con 80 años», se admira Cándido.

En la época del mercurio, las carreteras a Castuera, Don Benito o Badajoz eran infernales y el pueblo vivía más volcado hacia La Mancha. Los peñalsordeños iban a Almadén con la mejor fruta de sus huertas, que allí pagaban muy bien, sobre todo a primeros de mes. «En Almadén, los mineros tenían fama de gastar el diero como llegaba y aún siguen teniendo esa fama: a principios de mes, tienen mucho mercadillo, a finales, nada», ironiza Teresa.

Quien no iba a la mina ni tenía posibilidades en el pueblo, emigraba. Dicen que en Hospitalet hay más de Peñalsordo que en el propio pueblo. Hubo algo de emigración a Madrid, bastante a las ciudades extremeñas y poca o casi nada a las cercanas Córdoba y Ciudad Real. «Si es que aquí nunca nos hemos sentido andaluces ni manchegos, aunque estemos a un paso, siempre hemos sido muy extremeños», proclaman con orgullo los Aliseda.

Los vaivenes de la vida trajeron el pantano de La Serena a Peñalsordo y el fin de la abundancia a Almadén. Las minas de mercurio cerraron y las vegas feraces fueron inundadas por el pantano. Las expropiaciones se pagaron bien, pero el dinero se invirtió fuera del pueblo.

Hoy, en Peñalsordo se vive de la ganadería (muchas ovejas y algunas vacas) y de las pagas de jubilación. No hay cooperativa y la aceituna se vende en Cabeza del Buey, donde se encuentran también el centro de salud y el instituto. Las compras antes se hacían en Almadén, ahora se va más a Ciudad Real, «que ha crecido mucho», o a Don Benito, «que tardamos más o menos lo mismo».

Se quejan en Peñalsordo de que desde que han de acudir al hospital de Talarrubias, tienen problemas de combinación. «Hay que coger el coche o un taxi. Eso sí, te atienden muy bien. Pero no tenemos autobús. Sí salen a las 5’30 y a las 7’30 horas autocares a Don Benito y Badajoz y hay línea a Cáceres y Córdoba desde Cabeza del Buey, además de ferrocarril».

Peñalsordo, sin embargo, no parece estancado y, sobre todo, alberga una esperanza que puede suponer para el pueblo lo que ya supuso el camino del azogue. Se trata de la autovía de Levante, que, aseguran, pasará a un par de kilómetros del pueblo «y lo cambiará todo». Con la autovía llegará el turismo. Mientras tanto, se ha instalado un embarcadero en el pantano, pero con tan mala fortuna o visión que los pantalanes se han colocado en una zona de poco calado y las barcas encallan.

A la entrada de la localidad hay una fábrica de jamones y en el polígono industrial funcionan tres industrias o almacenes. Cuenta Peñalsordo con tres bancos y dicen que en el pueblo solo hay cuatro o cinco grandes capitales, aunque lo de Afinsa ha hecho mucho daño. «Ha enganchado a mucha gente», lamenta Faustino.

Opina Sinforiana que en el pueblo, antes, había más diferencias sociales. «Se notaba mucho quién era rico o pobre por el vestir. Además, en los bailes de La Paloma y ‘An C’a Villalón’ los medio ricos se apartaban de nosotros, de los medio pobres».

Hoy, los Aliseda no son ricos, pero sí se han convertido en un ejemplo de familia rural extremeña que progresa a base de esfuerzo. La abuela nació en un chozo y el abuelo era albañil a los nueve años, pero la vida de sus nietos es muy diferente. Faus, el varón, es técnico de sonido y trabaja en productoras de televisión, además de ser un reconocido Dj extremeño.

Su hermana Ana Isabel estudia Trabajo Social en Sevilla. María Teresa, la hija mayor de Teresa y Cándido es educadora social y Diana, la menor, sacó Matrícula de Honor en Bachillerato y hace Fisioterapia en Badajoz. Además, las dos han sido reinas de las fiestas de Peñalsordo. Sinforiana ofrece cocido y avisa humilde: «Sírvanse, que yo para lo fino es que no valgo». Pero en su mirada brilla un orgullo de familia.