Extirpar la vesícula biliar, más rápido y mucho más barato


No todos los tratamientos innovadores se realizan en los hospitales de las grandes ciudades extremeñas. Prueba de ello es la revolucionaria y sobre todo barata forma de extirpar la vesícula biliar que realiza el cirujano Enrique Javier Grau en el Hospital Siberia-Serena, en Talarrubias. El método es tan sorprendente que hasta la prestigiosa revista ‘Endoscopy’ se fijó en los excelentes resultados obtenidos. Los principales beneficiarios de esta cirugía puntera en hospitales periféricos son los pacientes, que se someten a una operación mínimamente invasiva.

La técnica se llama colecistectomía transcilíndrica (CTC) y es una alternativa eficaz a la que tradicionalmente se emplea para eliminar la vesícula o colecistectomía laparoscópica. Utiliza un separador cilíndrico que se inserta en la parte superior del abdomen con material convencional a través de una incisión de cuatro centímetros aproximadamente. “No hay que utilizar gas para distender el abdomen, ni televisiones, ni material especial y el separador permite que la incisión sea muy pequeña. Se realiza con anestesia local y sedación”, comenta.

El ‘descubrimiento’ de esta técnica fue posible por una casualidad. Para la cirugía laparoscopia es necesario un aparato llamado capnógrafo, una monitorización no invasiva de la ventilación que mide el dióxido de carbono (CO2) exhalado por el paciente. Se emplea en cirugías en las que al abdomen se distiende con anhídrido carbónico. En el hospital donde entonces trabajaba el doctor Grau, en otra comunidad, se llevaron el aparato. “Se nos ocurrió entonces hacer esto como alternativa a la cirugía laparoscopica. Con este cilindro se aislan todas las estructuras del abdomen y solo se trabaja en el espacio justo que se necesita para quitar la vesícula”.

La técnica era tan interesante que motivó una primera tesis doctoral que se realizó en el Hospital Infanta Cristina de Badajoz, posteriormente se desarrolló con anestesia local y sedación como cirugía mayor ambulatoria en el hospital Siberia-Serena.

El doctor Grau añade que la técnica tiene muy pocas complicaciones. “No hemos tenido lesiones de la vía biliar principal en las ochocientas setenta operaciones realizadas hasta el momento en Talarrubias. En solo cuatro casos hemos tenido que ampliar la incisión y en sólo dos hacer reintervenciones”.

Es una técnica que solo se emplea en Extremadura, ya que la laparoscopia es la más extendida, claro está con más coste para el erario público, concretamente la colecistectomia laparoscópica es 2,4 veces más cara que la CTC. “Yo, que también he realizado laparoscopia para esta cirugía opino que la CTC es más segura e infinitamente más barata, ya que vale 100 euros, frente a los 1.500 que cuesta la misma operación por laparoscopia”. Integran el equipo de Javier Grau los doctores Martina, Jacob Motos y Carlos Jordán. Actualmente, Motos realiza su tesis doctoral en el hospital Sibera-Serena sobre colecistectomía transcilíndrica bajo anestesia local y sedación en cirugía mayor ambulatoria. Además el único hospital de Extremadura que realiza la coledocoscopia, para extraer cálculos de la vía biliar principal, son el Siberia-Serena y Don Benito-Villanueva. Esta técnica es grandemente facilitada por la vía transcilíndrica.

Dos novatos ansiosos por crecer


Partieron de cero, pero ello no les ha acomplejado. Un año después de su inauguración, los hospitales de Tierra de Barros (Almendralejo) y Siberia-Serena (Talarrubias) miran al futuro con la confianza de haber cumplido sus objetivos y saber que aún les queda un largo camino por recorrer.

Ser un novato también tiene sus ventajas, destaca Antonio Jiménez, director del Siberia Serena, ya que han podido aprovechar toda la experiencia acumulada a lo largo de muchos años de trabajo en el resto de los hospitales de la región.

Esta experiencia se ha aprovechado, por ejemplo, para diseñar edificios accesibles, cómodos, luminosos y adaptados a las necesidades y previsiones de crecimiento de cada hospital.

Luz, jardín y comodidad

Juan Carlos Martín, director del Tierra de Barros, está encantado, por ejemplo, con la luz tan especial de la comarca que inunda el hospital en todas sus dependencias. «Es extremadamente luminoso en las habitaciones, en las consultas, en los pasillos, que están llenos de lucernarios. Los pacientes perciben el edificio como algo abierto, y desde cualquier estancia se puede contemplar el patio o el paisaje de los campos, que es algo que viene muy bien para que mejoren los enfermos», explica.

Este hospital es también pionero en la utilización de todas las aplicaciones informáticas del programa de gestión del SES, ‘Jara’. «Ahora mismo, mientras hablamos, puedo ver cuánta gente está esperando en Urgencias, a qué hora llegaron, cuánto tardaron en atenderle y a qué hora se fueron. Es una herramienta muy útil de gestión», destaca.

Los pacientes y familiares de los enfermos del Hospital de Talarrubias también pueden disfrutar de la tranquilidad que se respira en su gran patio central y en sus espacios ajardinados, que «le proporcionan un ambiente general, luminoso y alegre».

Hasta el momento, los dos hospitales que ha construido el SES desde que asumió las competencias de Sanidad, son los únicos centros públicos de Extremadura que tienen una única planta, todas sus habitaciones son individuales y por ahora no saben qué es sufrir la falta de espacio.

El hospital Siberia-Serena atiende a una población de 33.000 habitantes, distribuidos en 25 pueblos. La distancia media que tienen que recorrer los enfermos para acudir al centro es de 36 kilómetros, pero los procedentes de Helechosa de los Montes o Bohonal de los Montes realizan hasta 72 kilómetros.

Antes de la construcción del Hospital, para muchos de estos habitantes una urgencia podía significar la muerte. Ahora es más fácil llegar a un lugar en el que les puedan estabilizar y prestarle los cuidados necesarios.

«La gente ha aceptado el nuevo hospital muy bien. Las expectativas creadas eran muchas, y también muchas las ilusiones», destaca su gerente,.

Por ello, su principal objetivo al frente de este centro es lograr que la asistencia que se preste a esta población «sea lo más digna posible, de calidad».

En la actualidad, dispone de un servicio de Urgencias, consultas externas de Medicina Interna y especialidades, y un área quirúrgica para Cirugía General, Otorrino, Preanestesia y Urología.

Además tienen los medios necesarios para realizar pruebas funcionales de Cardiología, ecografías, TAC, mamografías, radiología general y estudios de laboratorio.

Hasta que empezó a rodar como la seda todo el sistema, los responsables del centro han vivido momentos muy difíciles, reconoce Jiménez.

Uno de los más «estresantes», que aún recuerda el gerente con intensidad, fue el primer día que se puso en marcha la Cirugía Mayor Ambulatoria. «Éste era el servicio que iba a dar el matiz de calidad al centro, y no sabíamos cómo iba a terminar aquello. Me acuerdo que estábamos todos pendientes de la operación, como si fuéramos familiares del enfermo».

Años esperando

El nacimiento del Hospital de Almendralejo también generó muchas expectativas porque había sido largamente deseado por los habitantes de Tierra de Barros.

Como recuerda su actual gerente, Juan Carlos Martín, la petición de su creación ya era un clamor en 1994, cuando él ejercía de coordinador de Drogodependencias en Villafranca.

«La comarca estaba muy alejada del Hospital de Mérida y Badajoz, porque entonces las carreteras eran muy malas; los pueblos estaban muy dispersos; y la población estaba muy envejecida, por lo que requería una atención muy continuada, y no estaban en condiciones de desplazarse», destaca.

El Hospital atiende a la población de Almendralejo y de una decena más de pueblos del entorno. Está considerado como un centro de Alta Resolución, lo que significa que trata de abordar todos los casos que se presentan, estabilizando a los pacientes y derivando a otros hospitales a los que requieren una atención o cuidados más especializados que no pueden ofrecer.

Y esta derivación a otros centros es justamente lo que más critican sus pacientes, según señalan las encuestas de satisfacción que se han realizado hasta el momento.

«Es importante que los enfermos sepan que lo primero para nosotros es la seguridad del paciente, y nunca vamos a mantener a uno aquí si tenemos la más mínima duda de que requiere una intervención más importante. Resolveremos lo que seamos capaces, y las quejas de los pacientes se deben a que no se lo explicamos bien», señala el gerente.

Sin embargo, las encuestas reflejan que la percepción de los pacientes sobre la atención que se les presta «es muy positiva».

«Para muchos, antes era impensable que un señor de Hornachos, por ejemplo, viniera por la mañana a este hospital a operarse de cataratas y por la tarde pudiera estar tranquilamente en su casa».

Los nuevos retos

Pero más allá de las comodidades, los novatos de la atención hospitalaria en Extremadura están ansiosos por desarrollar todas sus potencialidades.

Tienen las dependencias preparadas, y los pacientes lo están deseando. Los dos hospitales aspiran a ofrecer más servicios y especialidades a dos zonas que se han sentido tradicionalmente abandonadas en todos los aspectos, incluido el sanitario.

Después de todas las dificultades pasadas, es el momento de crecer. El Hospital de Almendralejo quiere aumentar su servicio de Cirugía Mayor Ambulatoria y proyecta abrir después del verano alguna consulta más de especialidades, como Alergología, que ya es muy necesaria en la zona.

Están además en proyecto la apertura o ampliación de algunas consultas, sólo pendientes de encontrar médicos especialistas, disponibles y dispuestos para atenderlas, como Radiología u Oftalmología.

En Talarrubias prevén abrir pronto Ginecología y Traumatología e iniciar consultas de Otorrino y Trauma.

También se están haciendo obras en la cafetería para construir una cocina, que será clave para poder atender a pacientes ingresados y a sus familiares.

En el futuro, su actual plantilla, formada por un centenar de trabajadores, aumentará el doble.

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